• Diego Leiva

En Tiempos de Coronavirus.

La vida laboral en casa, puede sonar algo divertido, lo asociamos con cierto confort o comodidad, y por lo general como algo efímero, pero en estos tiempos, ha durado más de lo que imaginamos alguna vez, y tanto lo pedimos que ahora lo estamos viviendo, y quizá no estábamos preparados para ello.

Para quienes estamos aplicando el Teletrabajo, hay muchas lecciones que nos deja este confinamiento en todos los ámbitos, en el laboral específicamente, independientemente de si se tiene un cargo administrativo o un equipo que dependa de sus decisiones, seguiremos trabajando en equipo desde la distancia, programando actividades, ejecutándolas, reportando, etc.; en términos de funciones asociadas a nuestro cargo, serán las mismas, pero el contexto de ejecución es totalmente diferente, y eso, aunque no parezca, modifica el patrón de comportamiento del que estábamos acostumbrados, y evidentemente ya no es lo mismo. Aquí es donde veo unas oportunidades importantes de crecimiento personal.



Estamos en una casa o apartamento intentando integrar nuestro trabajo a nuestro hogar, sin poder salir, conviviendo con un grupo de personas, que no tienen nada que ver con nuestro trabajo quizá, y quienes están en las mismas condiciones que nosotros, es decir, también tienen actividades por hacer, que requieren su espacio, y esto se puede convertir en una situación inmanejable o insostenible, toda vez que estamos viviendo una cotidianidad intensa en cuatro paredes, experimentando una montaña rusa de emociones y quizá con muchos picos extremos, ya no se trata solo de nuestras actividades individuales en términos laborales, sino atender aquellos compromisos compartidos que ahora se suman a nuestra vida en casa, como la atención de los hijos, u otros similares, que antes se cubrían de otra manera. Es un curso intensivo este reto, y el desafío está en ello precisamente, en desarrollar esas capacidades que nos permitan tener un equilibrio emocional y mental, para poder ser un facilitador que esta para resolver y generar confianza en el grupo familiar, tal como en el trabajo, aquí la empatía, la comunicación clara, el trabajo en equipo, y en general habilidades blandas, se vuelven primordiales para lograr que este reto se vuelva sostenible.


Debemos abrir nuestra mente, abrir nuestra conciencia colectiva, o acaso ¿creemos que somos buenos lideres o coequiperos en nuestro trabajo, cuando bajo estas circunstancias, en el hogar nos cuesta, ceder, negociar, o lo más “simple”, comunicarnos?


Si te consideras un buen coequipero o un buen líder, deberíamos representar en nuestro hogar esa misma esencia en la que nos desenvolvemos en nuestros trabajos, el entorno no debería cambiar nuestra esencia. Ahora más que nunca en nuestro hogar debemos trabajar en equipo, escuchar a los otros miembros del hogar, definir en conjunto un plan de trabajo, distribuirnos y asignarnos tareas, respetar la opinión de los otros, cumplir con lo asignado, liderar con el ejemplo, administrar nuestras emociones, siempre propender por concertar, las discusiones o conflictos se presentarán, pero a pesar de las divergencias, es la forma en la que manejamos esas situaciones y logramos desenvolvernos, lo que define que tan listos estamos para resolver, que tan madura es nuestra capacidad en el control emocional y en la búsqueda de alternativas que contribuyan a un equilibrio.

Debemos considerar una capacidad importante, la empatía, para comprender el panorama de con quien trabajas o vives, hace que nos ayudemos entre sí, y que, de manera objetiva, tus propuestas, planes o decisiones, involucren a todos los miembros del hogar, como en tu equipo de trabajo, desarrollando nuestra capacidad de ayudar.

Haciendo la analogía, como en la vida laboral, como con nuestra familia o con quien convivimos, en estos tiempos, debemos diseñar un contrato, sin olvidar que éste último es ello precisamente, un acuerdo de voluntades, con una serie de pautas, reglas, que permitan a todos los miembros del hogar desarrollar sus actividades, cumplir sus propósitos específicos, trabajar en equipo para cumplir las actividades en común, y afrontar este gran reto en las mismas condiciones, debemos estar dispuestos a ceder, a negociar, y a la comunicación en doble vía, clara y continua, de manera respetuosa.


En fin, el Teletrabajo no puede ser excusa para perder nuestras relaciones humanas, que mejor oportunidad que esta para aplicarlo con los miembros de nuestro hogar, y en virtud de lo anterior, es que considero que esto nos está dejando un gran aprendizaje, que podemos capitalizar positivamente en nuestro diario vivir, y por supuesto en nuestra vida laboral.


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