• Diego Leiva

#Calidianidad

En mi anterior entrada Calidad como ADN , hablábamos sobre como entender el concepto de la Calidad, como se involucra en nuestras vidas y como podemos ser propiciadores de la Calidad y no solamente evaluadores.

Todos los días somos evaluadores de la Calidad, emitiendo nuestros juicios sobre todo lo que pasa por nuestros sentidos, esperando que todo eso, cumpla con nuestros requisitos de Calidad. Hablemos sobre eso, como evaluamos la calidad día a día de manera subjetiva y como sería si lo hiciéramos contemplando unos criterios conocidos y unificados, algo más objetivo.

Para entender la Calidad desde un punto de vista de control y evaluación, ponemos el ejemplo del Café que tomamos en las mañanas, una bebida que tiene unas propiedades que lo conforman y que nos permiten valorarla, pero claro, en nuestra cotidianidad, pedimos un café y somos muy críticos ya que queremos satisfacernos con esa bebida, desde que lo probamos ya esperamos satisfacer ciertos requisitos, en este caso, cada quien emitirá su valor de acuerdo a las características que considere del café y el valor que quiera brindarle a las mismas, algo subjetivo.



Haciendo el ejercicio, un grupo de personas consumirán el mismo tipo de café, y para unos quizá sea muy ácido y dirán que por ello no tiene Calidad, para otros la acidez es su cualidad más importante y entre más alta su acidez será de mejor calidad, otro dirá que su sabor es amargo, y así, cada quien tomara las propiedades o características que considere para evaluar el café y emitir su juicio.


Ahora bien, hagamos el otro ejercicio, digamos que somos un conjunto de usuarios que conocemos del café y sus propiedades, como si fuéramos un grupo de Control de Calidad externa, es decir a quien va dirigido el producto y a quienes se espera satisfacer. ¿Pero como hacer que este ejercicio logre brindar un valor basado en los mismos criterios de evaluación?, tendríamos que tener una normalización y/o estandarización de criterios, para este caso, para poder juzgar siendo un poco más objetivos, nos basamos en una serie de propiedades del café mínimas definidas por expertos, y cada propiedad tendrá o se definen unos requisitos mínimos a cumplir, este conjunto de propiedades mínimas, tomadas de estándares sobre la elaboración de un buen café, pueden ser Sabor, Acidez, Aroma, Cuerpo, entonces en primera instancia, ya sabemos que mínimo el café debe contener estas características, para comprobar esto, utilizo métodos, herramientas o técnicas para describir esas características y evaluar el resultado que se obtenga, y compararlo con esos requisitos mínimos que debe cumplir cada propiedad, inicialmente puedo utilizar el olfato, luego lo pruebo, entre otros, y compruebo que estos componentes existan en el café, aquí recopilo información, de no existir ya identifico el no cumplimiento de esos requisitos mínimos, por lo tanto diría que no es de buena Calidad, aquí este grupo de usuarios ya han probado el café y por lo tanto se ha recopilado información, ahora lo que debemos hacer es comparar esa información, evaluarla con respecto a esos niveles de aceptación mínimos que debe cumplir cada propiedad, por ejemplo, tomemos la propiedad de la Acidez, es quizá muy baja, quizá un termino medio, o alta, aquí evaluamos el resultado contra lo que debería ser, según los criterios definidos para cada propiedad (Ejemplo. Estándar de Calidad del buen Café) y emitimos un resultado sobre esa propiedad en términos de Calidad, o es de buena Calidad o no lo es, cumple o no cumple, el fin es informarlo, para que sea mejorado y corregido, y así con las demás propiedades. Como si fuera una lista de chequeo mínimas a evaluar, los cuales nos permitirán medir y controlar y por tanto emitir un juicio basado en dichos requerimientos, para comenzar a hablar de cumplimiento o no de las expectativas. Viéndolo desde un punto de vista menos técnico, esto es lo que hacemos día a día, evaluar y hablar sobre Calidad aunque no sea explicito, lo hacemos.


Es importante tener presente que este ejercicio, aunque un poco largo, puede tomarse como una analogía con respecto a otros contextos en los que vivimos, sobretodo en el mundo laboral, su importancia, solo hay una cultura de la Calidad y es la que inicia por nosotros en nuestro que hacer diario, como compromiso y algo constante, y hay dos frentes, quienes trabajan por propiciar día a día la Calidad y quienes la perciben o evalúan, en algo, cosa, producto, servicio, emitiendo su percepción de valor, que puede ser subjetivo o muy objetivo, como lo intentamos en este ejercicio, es una tema de hacer y satisfacer.

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